Mientras tanto; bajo por las escaleras con el mas hermoso vestido que he usado jamás, combinado con mis accesorios de perlas, con mi costoso abrigo sobre mi brazo y mis fabulosos zapatos nuevos, que por cierto ya pedí un par en la talla de Sydney. Piero aparece en la parte inferior, sus ojos negros recorren mi cuerpo rápida y profesionalmente, como si estuviera en una habitación que el esta revisando. El frunce el ceño y me dice. —Llegas temprano, espera por el jefe en la sala blanca el tardara unos quince minutos— —Esta bien—digo sencillamente, el asiente y desaparece por el pasillo hacia la cocina. Me dirijo hacia la sala de estar, abro la puerta y miro dentro, esta vacío, cierro la puerta y me muevo hacia la estación de música. Presiono play y la musica clásica llena la habitación. R

