Estoy tan contenta de haber puesto las partiduras en un protector plástico. Mis manos están tan sudorosas que ya están empapadas —Deja de moverte, me estas poniendo nerviosa— Se queja Sydney, mirándome. —No puedo evitarlo— le digo Estamos en el ascensor que sube al piso de Eliot. Se vuelve a mí y ajusta la bufanda alrededor de mi cuello. —¿Puedes relajarte por favor? Se supone que yo soy la reina del drama, ¿recuerdas?. Todo va estar bien, ya veras— —Sólo quiero que Damiano tenga una opción. Que sepa que no tiene que ser un criminal, cuando tiene tanto talento. Ojalá pudieras oírlo tocar— —No me gusta la musica clásica, me pone a dormir— —A mi tampoco me gustaba...hasta que lo escuche tocar. Es verdaderamente brillante con una sensación intuitiva para cada nota— Sydney sonríe apaci

