Steffan la observó con intensidad, su mirada más grave que nunca. —Es el lugar donde todo comenzó. El origen de la profecía que te mencioné. Este es el corazón de la magia que aún queda en el mundo, y tú... eres la última pieza de este rompecabezas. Ailsa y Convel, a pesar de su velocidad, no parecían estar cerca aún. Adelina no podía evitar pensar en ellos, en lo que harían cuando llegaran. —¿Por qué me llevaste aquí? ¿Qué quieres de mí? —preguntó Adelina, sin apartar los ojos de Steffan, sintiendo cómo el suelo temblaba ligeramente bajo sus pies. Steffan dio un paso hacia ella, y su rostro se tornó más serio, como si hablara de algo que ya no tenía vuelta atrás. —Porque tú eres la clave, Adelina. El futuro de todos depende de ti. La profecía habla de alguien con un poder tan anti

