Capítulo 70 Enzo. Después de tan increíble entrega, después de tanto tiempo sin vernos, nos quedamos completamente dormidos, horas después desperté primero y al sentir el cuerpo de mi bella ninfa entre mis brazos. Sonreí de felicidad, porque tenerla de nuevo a mi lado es como volver a la vida, había extrañado este momento desde el último día que estuvimos juntos. Con mi mano acaricié su vientre, pude sentir una pequeña bolita que se movía y latía al sentir mi presencia, sentí una enorme felicidad en mi corazón, tan grande que quería gritar de felicidad. – Papá está aquí princesa – musité casi en silencio, solo de pensar que estuve a punto de perderme de este hermoso regalo, quiero golpearme a mí mismo por haber sido tan imbécil. Mientras ella estuvo lejos de mí, la extrañe como un loco

