Fernanda
Estoy mirando mi negocio desde afuera, es perfecto mi propia panadería y floristería quedan muy cerca.
Estoy muy feliz de empezar de nuevo, me distrae mucho estar trabajando, me siento feliz, estoy haciendo algo que no daña a nadie, me siento alegre,aunque aún vacía por dentro.
Me gusta estar así, me gusta sentirme como una mujer común, aunque a muy en mi fondo se que no lo soy, aquí todos así lo creen y eso me alivia, creo que al estar tan tranquila, la idea de volver a Colombia no están en mis planes, quizás nunca vuelva.
Aunque en el día esté feliz, mis noches aun siguen siendo oscuras y con una que otras pesadillas que me atormentan,se que siempre será así, puedo escapar de mis pesadillas de día pero jamás de noche, esas cadenas las llevaré acuesta siempre, siempre serán mis sombras..
Por otro lado, tengo casi el año que he emprendido en estos negocios, aunque no soy muy creativa en cuanto a los nombre de mis negocios, "Floristería Fer" y "Panadería Fer", no lo sé, no imaginé algo más.
Todos saben que es la misma dueña aún que no saben que soy la dueña, y menos que yo trabajo ahí, solo los empleados más confiables.
Trabajo unos días en uno y otros días en el otro, tengo empleados muy confiables hasta ahora, todo va muy bien, calmado, viviendo un día a la vez.
Han pasado muchos meses desde que hablé por última vez con Emma, en ese tiempo mi sobrino precioso ya tendría seis meses, ahora debe tener casi dos años , me da tristeza no estar ahí pero a la vez se que estar lejos de ellos me hace bien, como a ellos también.
Por parte de Dimitri a veces pienso que sería de la vida de él, ya que jamás lo volví a ver, tengo mucho tiempo que no lo he visto más,no mentiré, a veces me gustaría saber de él, de verdad jamás le agradecí por lo que hizo por mí, él arriesgó su vida ese día, eso me carcome de cierta manera…
Dejando eso a un lado,justo hoy estoy cumpliendo veintiséis años.
Nadie lo sabe y no pretendo que lo sepan.
Hoy, dia de san Valentín cumplo años, y también es un buen día para vender flores, es el mejor día de todos.
-Hola - habla apareciendo un hombre un poco más alto que yo, moreno, ojos claros, es simpático, nada nuevo a lo que siempre veo.
-Hola,buenas tardes ¿ que desea llevar? - pregunto atenta a lo que vaya a decir.
-Tenía pensado llevar algo de cruasán pero al ver tan hermosa mujer enfrente mío creo que ahora desearía llevarse algo más - habla sin dejar de mirarme.
Otro más que pretende que me dejaré llevar por unas estúpidas palabras, que acaso me ven un cartel que diga "coquetean conmigo todos los idiotas" .
-Sabe que si no compra algo ahora mismo, alguien más lo hará, así que, ¿que desea comprar? - pregunto ahora en un tono más serio y frío logrando ver como su rostro cambia de manera significativa aún que trata de cambiarlo al poco tiempo.
-Vaya, nunca me había cruzado con una mujer tan preciosa y aparte con una coraza de cemento - habla sacando unos billetes de su cartera.
-Una malteada de chocolate y otra de fresa y unas…. - pero es interrumpido por una mujer que entra llamando la atención de todos mis clientes, por su manera de entrar tan escandalosamente.
-Mi amor, ¿ya nos vamos? - pregunta en un tono coqueto y sonrío con sarcasmo mientras hago todo.
Hombre tenía que ser, coqueteando con alguien más y teniendo a su novia al lado, cuanto descaro.
Busco lo que me pido y se lo entrego para darle el dinero restante.
Y mientras hago todo eso puedo ver como este le habla de una manera dura pero disimulada a la mujer.
Viví años analizando a las personas, no es difícil saber qué tipo de hombre es este, uno que se cree el dueño del mundo.
Lástima que haya muchos así.
-Gracias por su compra - digo entregando todo.
-No hace falta, es para ti - asegura él y me guiña un ojo para salir de ahí llevando casi a arrastras a la mujer y ruedo los ojos.
-Estúpido - susurro negando con la cabeza.
En ese instante suena la campana otra vez y veo que entra uno de mis empleados con un enorme arreglo de flores hacia mi..
-¿Qué haces? - pregunto seria y confundía.
-Lo siento por interrumpir, pero le han enviado esto, creíamos que era una equivocación ya que viene de su floristería pero no es así, permiso - dice él dejando todo sobre la mesa y me acerco.
Este se va y las personas a mi alrededor sonríen y hablan sobre seguramente el tremendo detalle que llego para mi..
"Feliz cumpleaños mi rubia, espero que no las tires a la basura, con mucho cariño, solo para ti "
Tu admirador secreto.
Eso es todo lo que dice..
Y como sabía que pensaba tirarlas.
¿Mi rubia?
Solo hay una persona que me dice así y ese es..
-Disculpe señorita, ¿podría cobrarme? - pregunta una anciana y me acerco a la caja.
-Claro, lo suyo fue - y mientras tanto mi mente piensa en esas flores.
Apenas mi día termina me encargo de esperar a que todos se vayan y así poder cerrar el lugar..
Mañana no trabajo, lo cual que es lo que haré, descansar y mucho, quizás salga a dar un paseo, no lo sé.
La noche cae y varias parejas van y vienen por las calles con esa mirada enamorada.
Sonrió pensando en las veces que yo estaba así con esa cara de tonta cuando Esteban estaba a mi lado, es una mirada y sonrisa tan cursi.
Era una locura lo que él amor puede hacerte sentir y hacer.
Mientras voy caminando veo que un hombre alto vestido de n***o hace exactamente diez minutos aún sigue caminando algo retirado de mi pero sigue a mis espaldas, lo cual me hace sospechar.
¿Por qué me sigue?
En una curva rápido me escondo y al ver al hombre le brindo un golpe y este gruñe.
-¿Quién carajos eres y por qué me sigues? - pregunto con frialdad y el hombre empezó a reír y me tenso.
Esa risa.
Se quita la capucha de la cabeza y sus ojos se conectan a los míos en ese momento.
-No esperaba este recibimiento - habla mirándome divertido y lo miro mal.
-¿Y qué querías?, ¿Porque me estabas siguiendo? - pregunto ahora molesta.
-Pensé que me estabas extrañando - dice sonriendo y ruedo los ojos para seguir caminando.
-No, para nada, después de que te fueras sin siquiera decir algo, imaginé que no existías más - aseguro mientras camino sin mirarlo.
-¿Estás molesta porque no me he despedido? - pregunta y no digo nada.
-¿Eso es un si? - pregunta en un tonto divertido y lo miro para enfrentarlo.
-No, no me molesta ni me importa, no se como distes conmigo pero te quiero lejos, ahora estoy viviendo una vida más tranquila, sin muertes, ni armas, aléjate de mí, muy lejos de mí - ordenó mirándolo a los ojos con dureza y este no dice nada así que subo al ascensor para ir a mi departamento y no dejarlo decir ni media palabra.
No sé que hace aquí.
¿Sería casualidad?
No, no creo, esto no es una casualidad.
Cuando se trata de Dimitri no es casualidad.
¿Para que me ha buscado?
¿Qué quiere?
¿Sería que algo le pasó a Dylan?
-Me alegro - habla sentado en el sofá y me tenso mirando a todos lados.
-¿Como carajos has entrado? - pregunto molesta y confundida.
-Nunca dejes la ventana abierta y menos si hay una escalera de emergencia ahí - habla con tranquilidad y lo miro mal.
Masajeo el puente de mi nariz para no estresarme más.
-Si vienes a decirme algo sobre Dylan habla y vete, si no lárgate de una vez por todos, no tienes que estar aquí. - hablo con molestia y giro para ir a la cocina y prepararme un té.
-No, no es nada de Dylan, es algo aún mejor - asegura acercándose a mí.
-Ah si,¿como que? - pregunto mirándolo a los ojos y este sonríe.
-De cosas,¿ pero dime que tal las flores, te gustaron? - pregunta y entrecierro los ojos.
-Ya sabía que solo un idiota en este mundo me llamaría rubia - hablo preparando mi té.
-¿Quieres? - pregunto y él niega.
-No, lo que quiero es que me aceptes una cena, ya sabes por tu cumpleaños y todo eso - habla sin dejar de mirarme.
-No, estoy cansada - hablo para darle la espalda.
-Fernanda, se que no comenzamos de la mejor manera y por eso te pido que me dejes arreglar las cosas - habla de una manera más pasiva y lo miro.
-¿No crees que es muy tarde para ello? - pregunto bajando un poco la guardia y él sonríe de lado.
-No, si las intenciones son las mejores - asegura y en su mirada hay algo que no entiendo.
-Ja, vaya que locura,¿ donde has dejado al verdadero Dimitri? - pregunto y él ríe.
-Ese no es el verdadero, el verdadero está frente tuyo - aseguró y sujeta mi mano.
Siento una calidez extraña, es, esto me confunde.
Alejo mi mano y carraspeo sutilmente mi garganta.
-Entonces,¿ vamos a cenar? - pregunta haciendo que lo mire y suspiro.
-Ya casi es media noche donde - pero y él sonrie y me interrumpe.
-Eso es un si, no te preocupes, yo se donde ir - asegura tranquilo y sonrío de manera que hace que lo haga también.
-Bueno, no hay de otra - hablo restando importancia.
-Vamos - dice para que salgamos y me detengo.
-No, no puedo ir así, espérame - hablo deteniéndo me y este sonríe.
-Regreso en diez minutos - aseguro y corro a mi dormitorio.
¿A dónde vamos?.
No lo sé.
Pero como él viene vestido más casual de lo que lo he visto normalmente también decido por ello, algo casual, así se que no exagero en cómo ire.
Tomó una ducha y pienso en por qué aparece ahora.
¿Será verdad lo que dice?
Al salir veo que he tardado más de lo que debí así que me vestí rápido, perfume, un poco de maquillaje ya que me veo algo ojerosa.
Pero igual quiero mantener mi rostro algo natural, el maquillaje me pesa, no se si son ideas mías quizás tenga mañas locas..
No me da tiempo de secarme el cabello así que aun así húmedo decido que ya estoy lista para irnos.
Dimitri al verme sonríe y se acerca.
-¿Sabes qué es lo que más me gusta de ti? - pregunta mirándome y niego con la cabeza sin decir nada.
¿Qué puedo decir?
-Que te ves hermosa aun con poco o sin maquillaje, eres preciosa, extraño verte mi rubia - asegura muy cerca de mi rostro y siento que mi aliento se confunde con el suyo.
Su olor me embriaga de una manera que me hace dudar de todo.
Una que logra hacerme preguntas como, ¿por qué digo odiarlo?
Él no es culpable de nada.
Solo de ser un idiota, pero no es culpable por lo que me pasó.
Lo miro a los ojos y él sonríe y yo aún no puedo reaccionar.
Parezco una adolescente,¿qué me pasa?
Sus labios apenas rozan los míos y sin poder evitarlo lo beso..
Mi beso es correspondido y antes de verlo venir ya lo tenía sujeto por el cuello y él de mi cintura sujetándo me y pegándome a su cuerpo.
Nuestras bocas se devoraban dando paso a que nuestras lenguas juegan con tanta sensualidad.
Desearía nunca dejar esos labios.
Pero ante ese pensamiento me separo de sus labios de manera rápida y trato de controlar mi respiración..
No me puede pasar esto.
No con Dimitri
-Vamos - habla Dimitri antes que yo y toma mi mano para así salir de ahí.
Aún me siento confundida, pero en el fondo quiero más que solo un beso.
Ese beso despertó un deseo en mi que pensé que jamás sentiría otra vez, o quizás sí pero jamás imaginé que sería Dimitri el causante de ello.
¿Por qué Dimitri?