Misil perdido.

1726 Palabras
Eddy se dirigía a su trabajo, sin imaginarse que una creatura oscura, lo asecharía para matarlo o tal vez violarlo. EDDY: ¡Corte! NARRADOR: ¿Qué pasa ahora? EDDY: este… ¿Cómo que una creatura oscura me asechara para violarme o matarme? NARRADOR: ¿acaso está mal? EDDY: eso no estaba en jodido guion. NARRADOR: ¿bueno y yo acaso soy el maldito autor? EDDY: no estoy de acuerdo. NARRADOR: ¿en qué? EDDY: ¡pues en todo cabron! NARRADOR: oye, sé que a nadie le gusta morir o tal vez ser violado, pero debes hacerlo por el entretenimiento de nuestros lectores. EDDY: a la v***a… no voy a morir solo por unos cuantos lectores. NARRADOR: ¿Por qué ahora te quejas, no recuerdas que casi una banda de motociclistas te iba asesinar la noche anterior? EDDY: ¿Qué? ¿Cómo que una banda de motociclistas me iba a asesinar? NARRADOR: ah claro, olvidé que te borraron la memoria, en fin, Eddy, no te preocupes, no te pasara nada malo, solo estaba bromeando, ahora, por favor, regresa a tomar tú papel y deja de arruinar la historia, por estas cosas es que los personajes somos odiados por los lectores. EDDY: está bien, no seguiré interrumpiendo. NARRADOR: Gracias… Mientras Eddy se dirigía a su lugar de trabajó por medio de un autobús público, a varios kilómetros de donde estaba, un monstruo humanoide echo completamente de un líquido oscuro y viscoso, asechaba por la gasolinera, pero, eso no era lo único que acechaba por el lugar, había dos seres de distintos bandos, uno pequeño y con forma de bomba y otro oscuro con poderes sobrenaturales. Carroñero, había invocado al monstruo oscuro, para que atacara a un misterioso ser, un enemigo muy formidable. — LABOR TRUE CAERÉ — dice carroñero en voz alta creando un portal con sus poderes. De ese portal más monstruos humanoides hechos de tinta, salen del portal de carroñero, como sabuesos en busca de comer a sus presas. — El jefe, los creo con el propósito de ayudarnos en nuestra misión, los invoqué para que me ayuden a destruir a la cara de bomba, sé que esta por estos lados, búsquenlo y destrúyanlo. — ordena carroñero a las infames creaturas que salieron por su portal. Los monstruos entintados no dudaron y al escuchar la orden de Carroñero, como bestias feroces, se dispersaron en busca de ese tal “cara de bomba” pero lo que no sabía carroñero era que Eddy estaba cerca, supervisando la entrega de la mercancía de su tienda. — Muy bien, entonces, es todo, ¿verdad? — le pregunta Eddy al camionero que había traído la mercancía. — Por supuesto, solo necesitaremos su firma. — le dice uno de los repartidores. — Claro… Después de que las grandes cajas de comida, fueran guardadas en la bodega de la tienda, Eddy toma su teléfono y llama a su jefe para confirmar la entrega. — jefe, ya la mercancía está en la bodega, ¿me puedo ir ya? — ¡claro que no! Debes surtir la tienda, casi no hay nada en los estantes. — le responde su jefe con una extraña música en el fondo. — ¿Qué cojones? ¿Por qué? — repica Eddy disgustado. — Es algo que debes hacer, en las cajas hay comida congelada, debes desempacar y guardar o se echaran a perder. — explica su jefe. — Pero, jefe, yo no quiero… — dice Eddy con rebeldía. — Eddy, si la comida congelada se echa a perder, será descontado de tu sueldo, ahora si me disculpas, debo regresar al bar gay donde estoy con mis panas. — responde el jefe de Eddy antes de cortar la llamada. — Carajo. No había más opciones, la comida congelada se iba a echar perder, y Eddy no tenía dinero para responder por la carne podrida, así que, sin más, se puso manos a la obra y comenzó a trabajar en la tienda durante horas, surtiendo y organizando los productos y comidas delicadas; al paso de algunas horas, el único empleado de la gasolinera, logra terminar su trabajo. — Al fin termine de surtir y acomodar esta comida. — dice Eddy completamente agotado. Eddy al fin aliviado de haber cumplido su trabajó, toma sus cosas y salé de la tienda para ir a dormir a su casa, pero, mientras cerraba el pequeño local donde trabajaba, unos pequeños temblores lo confunden, sin imaginarse lo que iba a suceder. — ¿un temblor? — se pregunta Eddy al sentir una pequeña sacudida en el suelo. No era normal que el suelo temblara, los temblores sísmicos no eran algo muy común en la ciudad, por esa razón, no era de extrañar que nuestro protagonista, se inmutara ante tal raro suceso. — ¿Por qué está temblando? — dice Eddy confundido. Y mientras Eddy se quedaba quieto como idiota, pensado en que se debían esos temblores de tierra, de repente, algunos rayos retumban en el aire, dando el aviso de una fuerte tormenta, que claro, Eddy no quería enfrentar. — Coño… va a llover, será mejor correr. — se dice Eddy así mismo al escuchar los truenos que retumbaban en el aire. Eddy corre a la parada de autobuses, para así llegar a su departamento de soltero, pero, la suerte no le sonreía, ya que era jueves, y los jueves, los autobuses no pasan a media noche; Eddy, no tenía un trasporte. — ¡HIJO DE SU PERRA MADRE! Olvide que hoy es jueves y los jueves los autobuses no circulan a estas horas. — grita Eddy completamente preocupado. El pendejo no tenía forma de utilizar un autobús para poder llegar a su casa en poco tiempo, y por desgracia para Eddy, él, no tenía dinero suficiente, para pagar un taxi. — Hijueputa… ¿ahora como carajos llego a mi casa? Mierda… no queda de otra. La única solución que todo pobre sin ningún transporte contaba, eran sus piernas, Eddy debía caminar unas largas y agotadoras horas, hasta el departamento en la cual vivía, y sin más, e pobre de Eddy se digna a caminar, sin saber que él, pasaría por algo realmente inesperado. Dos horas pasaron y Eddy aún estaba lejos de llegar a su departamento, el desgraciado vivía tan lejos que era lamentable, el tiempo que le llevaría llegar a su casa. — Puta madre, nunca voy a llegar a mi casa, además, ¿no sé porque escucho relámpagos y aun no cae la lluvia? Creo que mejor, dormiré en alguna banca, como un jodido vagabundo. — opina Eddy al dirigirse a un parque público, con la intención de dormir en una de las bancas que estaban cerca a la fuente. Mientras Eddy, se echaba en una fría banca, para, descansar, un grito de un simple ciudadano, lo despierta, el grito era desgarrador y Eddy no sabía que era lo que estaba sucediendo. — ¡¡¡¡Ayuda!!!! Eddy salta de la banca asustado y preocupado la escuchar ese grito, pero al no ver a nadie, no sabía que sucedía. — ¡que fue eso! ¿de dónde vino ese grito? — ¡¡¡AYÚDENME!!! Eddy toma su teléfono y trata de llamar a la policía, pero. — Oh no… ¿no tiene batería? El teléfono de Eddy estaba muerto, justo como él lo estaría si no corría del oscuro parque. — ¡TENGO QUE CORRER! Eddy sin más motivos para quedarse en el oscuro parque, corre desesperadamente, en busca de ayuda, ya que no sabía lo que fue ese grito. Pero, al salir del parque y llegar a una desolada calle, Eddy, se detiene, asustado y paralizado, al ver una presencia negra y humanoide sosteniendo la cabeza de una persona muerta. En ese momento Eddy sintió el verdadero, terror, ya que no sabía si esa cosa era real y si lo era, ¿Por qué sostenía la cabeza mutilada de un inocente? — ¿Qué es esa cosa? ¿Qué es eso? ¿Por qué sostiene la cabeza de una persona? ¿acaso esa cabeza era de la persona que estaba gritando? ¿Qué voy hacer? ¿me va a matar? ¿debo correr? ¿debo gritar? Eddy estaba en shock ante la delgada, oscura y aterradora presencia que estaba viéndolo fijamente en la calle. — ¿señor? ¿está bien? — le pregunta Eddy a la creatura humanoide. Y sorprendentemente, esa creatura, le dice a Eddy algo que lo deja pálido. — Murusa — (Voy a matarte) Y sin más, la creatura, a taca a Eddy con una velocidad sobre humana, tomándolo del brazo y lanzando a Eddy contra el pavimento. — ¡¡¡HAHN!!! Eddy ni siquiera tubo la velocidad suficiente para reaccionar ante tan poderoso ataque, él no tenía oportunidad ni siquiera de escapar y sabiendo su destino Eddy solo se prepara para morir asesinado por las filosas garras de ese misterioso y poderoso ser. Pero justo antes de que Eddy fuera destripado por las garras de ese monstruo echo de tinta oscura, una bala salé disparada de la nada y golpea a la creatura, hiriéndola gravemente. Eddy aprovechando eso, se levanta y se aleja de la cosa que lo iba a asesinar. — ¿De dónde vino ese disparo? — se pregunta Eddy al alejarse del monstruo oscuro. Y de repente, un misil salé de uno de los tejados de los edificios golpeando al monstruo, y matándolo de una poderosa Explosión. — AHHHH!! La explosión del misterioso misil fue tan poderosa que lanza a Eddy contra el suelo, dejándolo más que confundido y más que adolorido por la onda expansiva. — ahhh, mierda… mis oídos, me duelen los huesos. — se queja Eddy al levantarse del suelo y contemplar las llamas que el misil había provocado en su poderosa Explosión. — ¿Quién lanzo ese misil? — pregunta Eddy en voz alta. Y de repente, un muñeco de caricatura, con una bazuca en la mano le responde desde uno de los techos de los edificios. — No deberías ir solo por la calle nenita. — le dice la caricatura con cabeza de bomba. El cabeza de bomba, o como sea que se llamara, se va sin más, dejando a Eddy más que estupefacto, confundido, asustado y, sobre todo, aterrado porque reconoció de inmediato que esa caricatura, era su héroe de la infancia. — ¿BOOMHEAD?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR