El último llamado.

2491 Palabras
Un animatronico, dos policías en una fábrica oscura y aterradora, una masacre… ¿enserio, que coño escribe este autor? En fin, ¿en dónde iba? ¡Así! Nuestros dos policías favoritos, logran entrarse en lo más profundo de la fábrica de periódicos, John y carolina, al acercarse a la zona de imprenta, donde se había informado de una masacre de empleados, deciden ser cautelosos a partir de ahora. — Creo que es hora de que pidas refuerzos. — susurra John al quitar el seguro de su arma. — Si, lo haré. Carolina toma su radio de su cinturón e intenta comunicarse con los demás policías que estaban afuera de la fábrica. — Aquí la oficial James, ¿alguien me recibe? — Oficial james, ¿Dónde están? Mis oficiales ya no responden, ¿saben que sucede? — pregunta el comisionado. — ¿comisionado Rodríguez? ¿Cómo que nadie responde? — dice Carolina preocupada. — Si, la mitad de mis oficiales no responden y solo pocos que aun están afuera, tienen miedo de entrar, dicen que escucharon gritos y suplicas provenientes de las sombras… — contesta el comisionado confundido por la situación. — Ah, sí, es extraño, John y yo nos separamos de nuestra unidad, queríamos continuar investigando mientras los demás, solo se regresaban para esperar a los refuerzos. — dice Carolina. — ¿de qué hablas oficial James? — pregunta el comisionado. — Encontramos a una mujer en estado delicado, mi unidad decidió sacar el c*****r de la víctima y esperar refuerzos, el agente John y yo, decidimos continuar, señor… — Oficial james, el c*****r de esa mujer y su unidad jamás salieron de la fábrica de periódicos, pensé que estaban con ustedes… La unidad de la cual Carolina y John se habían alejado, jamás salieron de las paredes de la fábrica, los compañeros policías, jamás salieron del complejo, algo que asustó y preocupó mucho a John, el líder de la unidad. — ¿Cómo que no salieron de la fábrica? — pregunta John al tomar el radio de carolina. — Si, de echo nadie ha salido de la fábrica, y lo peor… ya nadie contesta los comunicados. — dice el comisionado de forma seria y muy preocupado. — ¡imposible! Nuestros compañeros salieron de la fábrica, ¿está seguro que no los vio salir? — le reclama John al comisionado Rodríguez, preocupado por la unidad que dejo atrás. — John tengo a francotiradores cubriendo el área, no han visto a nadie salir por ninguna de las puertas y por ninguna ventana, nadie ha salido de la fábrica, ¿ahora díganme en dónde están? — responde el comisionado. — Estamos en la zona de imprenta, donde se dice que están las víctimas asesinadas… — responde la madre de Eddy. — Cambio de planes, diríjanse a la salida, iré por ustedes — ordena el comisionado. — Es una orden, nos veremos… El comisionado, estaba más preocupado por sus oficiales que por las víctimas o los asesinos, lo cual era normal que diera la orden de retirada a John y Carolina, pero ellos no sabían si acatar esa orden… — ¿Qué hacemos? Deberíamos irnos, no tenemos refuerzos. — dice la madre de Eddy muy preocupada y aterrada. — No podemos irnos ahora, ya estamos muy cerca. — responde John de forma obstinada. John era un buen policía, un idiota obstinado, pero buen policía, quería ayudar a las personas, salvar vidas, pero… esto era más que un simple juego de civiles y criminales, no era algo que estuviera a su alcance, él, sabía, muy en el fondo de su cuerpo, que si entraba a la zona de imprenta de la fábrica, él y su compañera, serian asesinados de forma violenta… por primera vez, el instinto más primitivo de John, el miedo, se activó a su máxima potencia al escuchar un aterrador ruido cerca de ellos. — AHHHHHH!!! — grita la oscuridad. John, se aleja de la puerta que conducía al área de imprenta de la fábrica y toma la mano de su compañera para correr con ella y así escapar de lo que sea, que generó ese aterrador sonido. — ¡Debemos huir! Carolina estaba aterrada, y mientras corría con John, pensaba en su hijo, pensaba en Eddy, lo cual, en cierta manera, por ridículo que pareciera, ella logra obtener la fuerza para calmarse y no entrar en pánico. — Escúchame John, debemos huir por el mismo camino en el que llegamos… — dice Carolina mientras corre con su compañero. — ¡pero no hay visibilidad, tomemos otra ruta donde haya luz! — dice John. — El comisionado está buscándonos, no es bueno que tomemos otro camino, si nos encontramos con él y los demás hombres que lo acompañan, podremos salvarnos. — responde Carolina sensatamente. — A la mierda, ¡está bien! John hace caso a la idea de carolina, y como una pareja de fugitivos, ellos, corren desesperadamente por siete minutos, y se refugian en la habitación, donde habían encontrado al animatronico, después toman la radio y se contactan con el comisionado. — ¿comisionado me escucha? — dice John. — Estamos dentro de la fábrica, ¿Dónde están ustedes? — pregunta el comisionado. — Estamos en un cuarto, cerca del pasillo principal, la puerta es 118. — dice John. — ¿ocultos de qué? — pregunta el comisionado. — No sabemos, pero si sabemos que queremos irnos de este maldito lugar. — dice John asustado. — Bien, estamos cerca, no se muevan, estamos cruzando por el pasillo repleto de animatrónicos … — dice el comisionado antes de cortar. Carolina y John, se quedan aterrados y pálidos ante esas palabras, ellos, estaban en shock, estaban sorprendidos, cuando el comisionado dijo “pasillo lleno de animatrónicos” cuando en realidad, ellos dos, jamás cruzaron por un pasillo donde habían animatrónicos. La pregunta era… — ¿De qué animatrónicos, hablaba el comisionado? — dice carolina confundida. — Mas importante… ¿quién puso esos animatronicos…? — responde jhon impresionado. Animatrónicos, dañados, conejos de todos los colores, rosados, amarillos, morados, azules, violetas, rojos etc.… todos, estaban tirados, esparcidos por los pasillos como si fueran una simple decoración, una decoración de una fiesta tenebrosa. Algo que obviamente el comisionado no sabía. — ¡Señor! ¡no se acerque a los animatrónicos! — grita Carolina. — ¿de qué hablas James? Nosotros no dejarem… Y de inmediato, la radio del comisionado deja de funcionar, confundiéndolo y preocupándolo. — ¿hola? ¡james! ¡John! ¡respondan! — grita el comisionado en el radio apagado. — Es inútil señor, las radios extrañamente se apagaron… — dice uno de los oficiales que estaban con el comisionado. — ¡Mierda! ¿pero qué está pasando en este lugar? No importa… tenemos que correr, debemos rescatar a John y a carolina lo antes posible. — contesta el comisionado al arrojar su radio con furia. Pero, cuando lo hace, uno de los animatrónicos se enciende y dice algo que no daba lugar… — No arrojen cosas, niños… Los policías toman sus pistolas y asustados, le apuntan a la animatronico que extrañamente se activó y habló. — ¿esa maldita cosa habló? — ¡qué diablos sucede! — ¡quiero irme! — ¡tengo miedo señor! — ¡esperemos a los refuerzos! Los policías que estaban con el comisionado, comenzaron asustarse, pero el comisionado, rápidamente comenzó a calmarlos, a pesar de que él también estaba aterrado por los animatrónicos. — ¡ya cálmense! ¡es un animatronico! Está diseñado para hablar y moverse… no sean maricas y ya contrólense… — dice el comisionado con una voluntad de hierro. — maldita sea señores, por favor… mis hijas y yo hemos visitado pizzerías con animatrónicos más aterradores, somos policías, no unas putas nenitas, ahora, ¡caminen! El comisionado toma su arma y le dispara a la animatronico que se había activado solo, destruyéndolo y matándolo por completo. — Eh… tiene razón señor. — Es cierto… este maldito lugar te altera. — Si, debemos continuar. — Es verdad, no podemos distraernos. Los policías, al ver la frialdad del valiente comisionado, se tranquilizan y bajan sus armas, ya que, para ellos, era ridículo que se asustaran por los animatrónicos … — ¡ahora andando, debemos salvar a nuestros compañeros! — grita el comisionado con valentía. — ¡sí señor! — ¡sí señor! — ¡sí señor! — ¡sí señor! — ¡sí señor! — ¡sí señor! Los policías y el comisionado, continúan su camino, dejando a los animatrónicos en sus pasillos, sin saber, que esas cosas, serían los responsables, de sus horribles y tristes muertes… — Les dije que no ensucien, ahora, es hora de matar… — dice el mismo animatronico que había hablado. Y mientras los policías y el comisionado, se acercaban en rescate de Carolina y John. Ellos, sin saber que era lo que sucedía, intentan buscar pistas y aclarar los hechos… — ¿el radio dejo de funcionar de repente? — responde la madre de Eddy confundida al perder la comunicación con el comisionado. — Mierda… lo mismo le paso a nuestros compañeros, no sé, como, pero este lugar afecta toda comunicación. — dice John preocupado. — ¿y ahora qué? — le contesta carolina. — No lo sé, debemos esperar al comisionado, si nos movemos, podríamos afectar el rescate. — Tengo miedo John. — responde Carolina asustada… John también tenía miedo, nada era normal, animatrónicos, gritos, oscuridad, compañeros que desaparecían misteriosamente, asesinatos e incomunicación. Parecía una película de terror, y como tal, en toda película, vienen sus misterios. — ya, tranquila, piensa en Eddy, ¿recuerdas cuando le regalé ese auto de juguete y lo rompió tres días después? — expresa John al intentar distraer a su compañera de la situación. — Jaja, si… pasaste como una semana comprando ese auto de edición limitada, jaja… — Si, jaja, tuve que pedirle ayuda a un soplón de la prisión, para que me ayudara. — responde John. — Jajaja, Eddy estaba triste ese día, me hizo recordar cuando lo llevé a la comisaría y sin querer se sentó en tu escritorio pensando que era el mío. — Si, lo rayo con sus marcadores y tomo mis revistas para adultos… — ¡JAJAJA! Buenos tiempos, ojalá su padre lo hubiera conocido. — dice Carolina ahora más tranquila. — Era un gran sujeto, bueno… cuando esto termine, le regalare a Eddy otro auto de edición limitada. — garantiza John con una sonrisa. — Ja, eres un buen tío, ojalá cuando Eddy crezca, tenga en claro, lo buen hombre que eres… — dice carolina elogiando a su mejor amigo. — Ajaa, tampoco te ilusiones, cuando Eddy tenga 16, le daré revistas xxx y alcohol para que así crezca como yo, un hombre apuesto, rudo y muy cool. — dice John en broma. — A la mierda, por eso no te puedo elogiar, más vale que no se te ocurra hacer eso… — reclama carolina. — Lo lamento, pero, lo haré, debes entender que cuando Eddy sea mayor, tiene que tener ciertas manías… — dice John al giñarle. — Idiota… Carolina, sin más deseos de continuar con la conversación, se levanta y trata de buscar pruebas. — ¿Qué haces? — le pregunta John. — Busco algo que pueda aclarar lo que sucede… — estamos en una habitación donde almacenan cosas viejas, es imposible que encuentres algún documento importante — responde John. — ¡Oh! Acabo de encontrar un documento super importante, ven, aquí están las respuestas. Carolina, logra encontrar un archivero, donde estaban los documentos más importantes de la fábrica, algo realmente extraño y fuera de lugar, ni que fuera una simple excusa para que el autor de esta historia, pudiera explicar los extraños acontecimientos… Ósea… ja, que escritor tan flojo. — ¿Qué dice? — pregunta John. — “Archivo 109 — 123” “según informes, desde que el famoso caricaturista Waldo, había comprado gran parte de las acciones de la fábrica de Tintesworld, la fábrica y sus empleados, no fueron los mismos…” El archivo que Carolina había encontrado, era una especie de informe, por parte de un empleado de la fábrica, hacia los dueños. — ¿Qué estas leyendo carolina? — pregunta John. — Parece un informe a los altos mandos de la fábrica… ahora cállate y escucha. “ escuchamos ruidos extraños en las noches, y en el día, sentimos tanto frio que no parece normal, algunos guardias desaparecieron misteriosamente, y empleados recién contratados, perdieron la razón… no sabemos que hizo Waldo, pero, no es normal que se encariñara con los viejos animatrónicos que estaban guardados en las bodegas, un día le pregunté porque su interés, a lo que él me dijo, que ellos necesitaban redimirse… no entendía sus estúpidas palabras, pero, tiempo después, en la caricatura de (Boomhead), un nuevo personaje salió al aire, Figgy, un conejo animatronico morado, tierno pero malo… idéntico al que teníamos guardado y que misteriosamente fue robado. Lo que quiero decir, es que Waldo convirtió esta fábrica en una pesadilla y pido mi renuncia.” El documento fue escrito a mano, como si el empleado estuviera desesperado por irse de la fábrica, como si algo lo aterrara, y era de entender, ya que carolina y John, se quedaron atónitos, cuando en el documento, se mencionó a un animatronico con el nombre de figgy. — ¿un animatronico en la caricatura de boomhead? — pregunta John. — Lo conozco, mi hijo y yo, vemos esa caricatura y figgy es un animatronico muy malo. — responde Carolina. — ¿Waldo estuvo en este lugar solo para dibujar un puto animatronico? — contesta John. — No, no solo es eso, se encariño con los animatrónicos después de comprar la mayoría de las acciones de la fábrica… lo cual perturbo a los empleados y trabajadores, ¿Qué es lo que haría un caricaturista en este lugar? — responde carolina confundida. — Sabes… ¿Por qué un caricaturista, hacía que los empleados se asustaran tanto? ¿Qué hacía Waldo aparte de dibujar? — pregunta John. — Waldo siempre fue una persona misteriosa, ni siquiera hay indicios de su asesino… Y de repente, el animatronico que estaba con ellos, comienza a cantar una dulce canción de cumpleaños… lo cual asusto a John, no por la canción, sino más bien, porque, él, recordó algo… — Carolina… figgy es un villano en la caricatura de Boomhead y también fue el animatronico que robaron de este lugar ¿verdad? — dice John al sacar su arma… — Sí, se lo robaron y tiempo después, salió el personaje al aire, acaso crees que Waldo, lo hubiera robado… — dice Carolina. — Talvez. ¿Por qué no se lo preguntamos a él? — dice John aterrado al ver como el animatronico se enciende por sí solo. El animatronico se levanta del suelo lentamente, y con una voz simpática y de payaso, dice de forma inteligente… — ¡Hola yo soy Figgy! — grita el animatronico antes de atacarlos.
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