Ya han pasado tres días desde que llegué a la mansión, la mayor parte del tiempo la paso en el jardín donde el aire fresco, el aroma de las flores y estar cerca de la naturaleza me hace sentir inspirada, sí, propicia una calma indescriptible animándome a continuar con los últimos detalles de la pintura que yace en el caballete. Mi ilusión por pintar sobre un un lienzo como este y no sobre un papel normal me motivó a hacer otro dibujo. Había conseguido el mejor lienzo en una de las tiendas de la ciudad, a diferencia de otros, era que este no se rasga como sucedió cuando trabajé en una obra con acuarelas sobre papel, esta vez no corrí el riesgo de rasgar la superficie. Al contrario, la superficie no se estropeó por mucha agua que utilicé en las acuarelas. Realmente es un soporte mucho más r

