De no haber sido por el cinturón de seguridad, Julien habría quedado tirado de cabeza en el techo del vehículo, pues en la última de las vueltas, la camioneta había quedado como un escarabajo de espaldas. El castaño soltó un suspiro aliviado al pensar que se había salvado de un buen golpe en la cabeza y quizás algo mucho peor, sin embargo nada iba a hacer que esa terrible incertidumbre de no saber dónde estaba Theo desapareciera. Tenía que salir de ahí para buscarlo. Le llevó su tiempo deshacerse del broche del cinturón, se había golpeado en el camino y tuvo que romperlo para liberarse de su agarre. Terminó cayendo sobre el techo del auto y gateó hacia un lado hasta salir por la ventana abierta. Se limpió los ojos que comenzaban a lagrimear por el polvo con sus manos aun más sucias. Su de

