15 Más tarde aquella misma noche, Carmen estaba sentada en el borde del colchón esperando a que Creon le dijera qué lo tenía tan preocupado. Había vuelto más tarde lo normal, y estaba muy callado. Lo observó con atención cuando se acercó a ella; tenía unas arrugas oscuras de preocupación alrededor de la boca, y sus ojos tenían una expresión distraída que Carmen había visto en Scott antes de una misión complicada. ―Dime ―le pidió en voz baja, pasándole las manos por los hombros suaves―. ¿Qué ha pasado? Creon apartó la mirada, y Carmen supo que estaba valorando si contarle parte de la verdad o nada en absoluto. Lo empujó hacia atrás hasta que estuvo tumbado y lo movió ligeramente para que notase que quería que se diese la vuelta. Creon refunfuñó, pero hizo lo que quería. Se subió encima

