…a ver las ventanas y en todos los cristales había huellas de manos, me puse a limpiarlos para quitarlas. Después fui al consultorio de Pablo y vi a la enfermera. —Buenos días Carmen. —dije muy cortésmente. —Buenos días señora. —Carmen es común aquí la neblina por la anoche. —dije. —No, no es común, pero desde hace poco se presenta, no sabemos el motivo y no todas las noches viene, lo curioso es que desde que murió el doctor Armando es más frecuente. —A si y ¿Cómo murió el doctor Armando? —pregunte. —Perdón señora, pero tengo que terminar. A lo que solo eso me dijo, se dio la vuelta y se fue, yo me quedé ahí parada como tonta, así que la seguí y le dije: —Perdón Carmen, pero no me va a dejar con la duda. —Perdón señora disculpe yo le prometo sacarla de todas sus dudas, pero es

