Malentendidos y Confesiones

2056 Palabras
Cerré la puerta y enseguida camine hasta mi escritorio — Parece que no alcancé hacerlo mejor... ¡Estupendo! — Susurre recargándome sobre la mesa. Tenía que pensar claramente lo que estaba haciendo ¿Por qué adelantar las cosas? Estoy demasiado extraña, si tan solo Lis no me hubiera comentado de nada acerca de lo que pasaba por su mente yo me hubiera exaltado tanto, ni siquiera me hubiera percatado de la situación. La música comenzaba a relajar mi mente, así como también comenzaba a sacar conclusiones estúpidas y sin sentido, y al catalogarlas así es porque en vez de mejorar mi estado de ánimo simplemente lo estaban destruyendo, lo que me lleva a perder ideas y solo concentrarme en el ¿Y si es verdad? Ese tono de voz, la forma en que las cosas habían cambiado, probablemente ahora solo es costumbre el estar juntas, pero de cierta forma lo dudo, al menos puedo asegurar que la sigo amando, es imposible no hacerlo, es mi primer amor así como también la primer persona a la cual me entregue por completo, tal vez sigo siendo la única que se toma las cosas tan enserio. Luego de entrar en "reflexión" un par de minutos o quizás una hora, tomé las cosas para continuar mi trabajo, ya que eso sigue siendo algo muy independiente de mis preocupaciones, tomé las cosas necesarias y continué, pero por desgracia las cosas no fueron como lo esperaba y así como empecé fue que concluí ese avance. El sueño comenzaba a apoderarse de mí, mi vista se sentía cansada y sobre todo mi cuerpo e ir a la habitación sería una mala idea. Apague la música y cerré todo, no quedaba otra opción más que ir a una de las habitaciones de huéspedes, lo que significaba que la cama no estaría tan cómoda como la nuestra y por si fuera poco no tenía conmigo mi ropa de dormir lo que significaba que... dormiría en ropa interior, eso si quería pasar una noche tranquila y bien descansada. Al menos lo que restaba de la habitación era totalmente normal y que seguramente no ocuparía. En fin, al llegar ahí, acomodé las sabanas, deje la lámpara de tocador encendida, eran alrededor de las dos de la mañana y para esta hora yo ya debería de estar profundamente dormida. Soy una persona de sueño ligero y por lo regular siento cuando alguien está cerca de mí o me observa desde cierta distancia, no sé cuándo tiempo ya había pasado que abrí con dificultad mis ojos y a mi distancia se encontraba Lis, la luz que traspasaba la ventana me dio a entender que ya era de día.  —   ¡De día! ¿¡Qué hora es!?  —   Me levanté alarmada. Me miró fijamente y desvió el rostro al momento que se cruzaba de brazos  —   Me esperaba un ¿Qué haces aquí?  —   Seguía con la mirada hacia una de las paredes  —   Aún es temprano, de hecho no falta menos de una hora para que las alarmas suenen, pero dime ¿Era necesario venir a dormir aquí? Me levante a las tres para ver si te encontrabas aun trabajando, pero no, fue todo lo contrario, además no sé qué puede ser peor — — ¿Crees que luego de lo que hice me iría a dormir contigo? Eso ya sería demasiado, tengo dignidad, sabes. Pero a que te refieres con ser lo peor... que puede ser peor  —   La mire con un rostro curioso. Volteo a verme, sus ojos recorrieron mi cuerpo de pies a cabeza  —  Lo peor es que en esta habitación si puedes dormir en ropa interior y en la nuestra no. Es peor a mi parecer, porque tengo que ser la que tenga que lidiar con esto ahora cuando se supone que estamos "enojadas"  —   Dio unos cuantos pasos acercándose a mí  —  Dime que hago ahora — Había olvidado por completo con que ropa me había quedado, pero eso sinceramente me importaba en absoluto, desde cierto tiempo olvide tener vergüenza al estar con ella de esta forma, creo que ya no tenía caso. Cuando escuche aquellas palabras y aquella mirada de deseo, mi corazón comenzó a latir nervioso.  —  No sé qué decirte al respecto  —   Murmure. — Tal vez no tengas que decir nada... —   Me tomó de los brazos y tomándome de las muñecas me tiro sobre la cama.  —  Sabes que he estado pensando y confirmando desde hace tiempo, ahora eres demasiado pasiva, no sé si eso me agrada o me desagrada ya que eras tú la que me decía que hacer en estos momentos, pero sinceramente he aprendido tantas cosas de ti que ya no se me dificulta el hacerte sentir bien, incluso creo que de esta forma lo disfrutas mas ¿cierto?  —   Beso mi cuello y mis labios de manera apasionada. No sé si eso que decía era verdad o simplemente me estaba dejando llevar por ella, pero si lograba sentir aquellas veces donde ella mantenía el control de la relación o del sexo, y sí, debo de admitir que era excitante el tomar en cuenta que ambas nos apoyábamos en eso y que ninguna se mantenía por mantener el control de la otra. Pero cuando comenzó nuestro trabajo por lo regular esperaba yo el primer paso de Lis, ya que me aterrorizaba pensar que la molestaría mientras trabajaba. —  No es que lo disfrute, bueno si, pero a lo que me refiero es que ser así no significa que haya perdido ese "control" Y probablemente estemos enojadas, pero si quieres desperdiciar tiempo, adelante, hablemos  —   Sujete uno de mis mechones de cabello detrás de mí oreja y sonreí. Soltó una risa  —  Tú tienes la culpa, yo venía con la intención de hablar o no, de hecho sigue la intención en pie  —   Acaricio mis labios así como también mi rostro  —   Tal vez no te diga todos los días que eres hermosa o que me gustas, ya que creo demostrarlo  —   Besó mis labios una última vez y enseguida sus labios bajaron por entre mis pechos, apartando con una de mis manos mi sujetador.  —  Pero eres la única persona que me gusta y que amo, quiero que te quede claro que pueden llegar uno o miles, pero siempre te elegiré a ti... porque contigo he descubierto tantas cosas que jamás creí descubrir  —   Pausó y volteo a verme  —   Ayer dije esas cosas porque estaba celosa, sabes que no puedo evitarlo. Pensé que le gustabas a esa chica o tal vez le gustas, no sé y no quiero que me importe, pero es algo que me mantiene activa todos los días —   Descubrió por completo mi ropa íntima y observo por completo mi cuerpo. —  Eres tan hermosa... y es tu culpa que me comporte así — Atendí a cada palabra, que era difícil soportar su mirada en ese momento, incluso me dio timidez al escucharla hablar de esa forma y al sentir aquella mirada sobre mí por poco mi corazón explota. Lo sé, estaba exagerando pero no tendría las palabras suficientes para describir todo eso. —  Te diré la verdad, yo no tengo nada que ver con Ileana, es solo mi compañera. Además no esperes algo lindo porque no soy muy buena con estas cosas, pero haré el intento — Pausé — No debes de preocuparte en nada, tanto mi amor como yo misma te pertenecemos y no me veo con otra persona que no seas tú, porque te amo y me encantas  —   Sonreí  —  Pero... no me vas a negar y no me harás retractar en que a ese chico le gustas, lo que significa que aquí la única que se preocupara soy yo, que espero no hacerlo.— — Amor, sea que le guste o no, sinceramente no me importa, de ser así desde hace mucho hubiera caído en eso, pero en absoluto, lo veo como amigo y ya, créeme que si llega a decir algo como alguna declaración le diré que tengo novia, para que veas que no es necesario decirlo de meses atrás  —   Besó nuevamente mis labios para hundirse sobre mí. — En eso tienes razón...  —  Arquee mi entrecejo y sonreí. Enseguida la tome de la cintura y apague su cuerpo sobre mí.  —  Lo único que voy a retractar serán aquellas palabras de que soy pasiva y no sé qué —   Entrecerré la mirada y le di media vuelta para abrazarla y comenzar a desprender su ropa. — Lamentablemente no... me gusta que lo seas, pero si quieres ponerte a prueba lo único que vas a conseguir será sexo desenfrenado y no me parece mala idea  —  Me miro a la cara y empezó a besar mis labios con mayor intensidad. — Creo que ya me acostumbre a cumplir tus fantasías —  Solté una risa, tratando de hablar tras aquellos besos. Termino por asentir y volviendo a tomar su lugar, se abalanzó sobre mí, besando cada parte de mi cuerpo y haciéndome sentir suya. Sus manos tomaban con posesividad mis pechos y caderas, exactamente sabía lo que yo esperaba de ella. Sus besos llegaron hasta mi intimidad, tomando posesión de la misma, sentía como fluía la fuerza que de aquellos besos. Pero era algo que no solo yo quería sentir, quería que ella misma disfrutara de ello y sobre todo tenía que cumplir mi palabra. La tomé del mentón y me levante de la cama, al hacerlo no dejaba de besarla y aprisionarla contra mi cuerpo, llegamos hasta una de las paredes, dejándonos llevar por el impulso, caímos en el amor por diversas zonas de la habitación. Sentía como si fuera la primera vez después de tantos meses de haber estado sin ella, sus murmureos y gemidos me volvían loca y eso era una gran ventaja, porque sabía que le agradaba lo que hacía. Fue el poco tiempo el que duramos juntas porque en unos minutos las alarmas sonaron. — Maldición  —   Dijo abrazándose a mí - Me dan tantas ganas de no ir a trabajar, peeero, es algo que no se puede evitar  —   Suspiro. — Uhm... de hecho, agradecería que sea sábado —  Arqueé mi entrecejo — No, no desearía ni agradecería que sea sábado, porque se supone que para ese entonces todo tiene que estar terminado  —  Le di un beso. — Vamos, que se nos hará tarde — — Sí, sí... ya voy  —   Se recargo sobre mí y cada una se dedicó a lo suyo. Cuando estuvimos listas nos despedimos y fuimos hasta nuestro trabajo. Para resumirlo todo siguió normal en mi lugar, nos dedicamos a lo nuestro y bien, ahora regresaríamos a casa, nuevamente a trabajar. — Alexia, quien es la chica que nos presentaste ayer...  —   Preguntó Susan mientras tomaba asiento sobre mi escritorio. —¿Por qué? Hay algo malo con ella...  —   Cuestione empezando a dibujar. — Déjame decirte que estas chicas tienen una relación, así que por favor no preguntes más de ello. Susan... espero que seas cero homofóbica  —   Frank interfirió entre la plática. — Bien, te lo acaba de decir —   Expresé enseguida. — Es decir... ¿Tu novia? Vaya, sabía que no estaba equivocada, cuando nos presentaste me di cuenta, me miro con cara de "Espero que no tengas nada que ver con Alexia" o algo así, ya sabes... es algo mío estar al pendiente de las reacciones ajenas— — Sabía que no tenía que preocuparme tanto  —   Exhale. — ¿Qué pensaste qué? O no, imposible, soy tolerante a esto, así que no te preocupes  —   Sonrió  —   Tal vez no debas de preocuparte por mí, pero si de...  —   Mi miro fijamente, como normalmente lo hace —   ah, sí del trabajo — Esa reacción era inesperada, pero estaba ya apta a corresponder esa "intensidad" de miradas que tenía Susan hacia mí, ahora Ileana no llego con nosotros por asuntos de trabajo, pero nos sirvió para avanzar un poco. Lis llegó después pero esta vez sola y no interfirió en mi estudio, solo entro a saludar y estuvo haciendo la cena, nada fuera de lo normal pero tampoco diré que las cosas están bien, aquellas actitudes de que un día es tan agradable y el siguiente es lo peor y doble que lo que pasaba.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR