«Quisiera vivir en Japón.» ―Josh Jamás había sido obsesivo con la hora, excepto cuando se trataba de llegar a clases, pero últimamente estaba comenzando a gastar mi reloj pulsera de tanto mirarlo. Antes de que marcara las doce y media del mediodía, horario en que sonaba el timbre para el receso del almuerzo, yo estaba impaciente por salir del salón. Y eso… eso nunca antes me había pasado. Eran las doce y veinticinco cuando, a diferencia de los días anteriores, recibí un mensaje en mi móvil. Iré unos minutos más tarde. Solo eso. Ni más ni menos. Bien, pensé, al menos no tendría que salir corriendo del salón esta vez. Así que más tranquilo, rejunté mis cosas mientras el profesor de Sociología repetía cuáles eran los temas que entrarían en el próximo examen. Una vez que sonó el timbre

