«Y todo gracias a mis libros.» ―Josh Haber corrido escaleras arriba para llegar a mi habitación lo antes posible y hacer una llamada no tenía relación alguna con mi estado de agitación. Esto último era un efecto colateral de lo que había sucedido minutos atrás, luego de la salida de clases. Y es que, incluso cogiendo el móvil para hacer una llamada, seguía sin creérmelo. Fue mientras marcaba un número que ya sabía de memoria, y apegaba el aparato a mi oreja, que comencé a asumir lo ocurrido. Jennifer había estado en mi coche. O en el coche de Tyler, como fuera. Pero conmigo. Ella había estado… conmigo. ―¿Josh? ―No iré a tu casa para la pijamada ―dije en cuanto oí la ligera voz al otro lado de la línea. Por lo general, yo saludaba correctamente antes de contar lo que fuera a través

