Está parado frente a mí y no puedo parar de verlo, no puedo dejar de guardar cada espacio de él en mi memoria. Pero es un adiós, una despedida, una forma de renunciar a lo que para nosotros siempre fue imposible, aunque quisimos callarle el ego al mundo, que nos quería mantener alejados, e hicimos lo que nos dió la gana, siendo felices aunque sea por unos breves momentos. Pero era hora de terminar. Él me hacía hecho mucho daño y, aunque quería olvidar parte de ese daño, algunas cosas seguían latentes, por lo que la distancia era la mejor decisión. tomo mi bolso de mano, la caja de cartón con mis cosas y salgo de la oficina sin decir nada más. Ya todo quedó dicho entre nosotros. Horas antes... El trasplante fue un éxito, Lisa estaría bien y la abuela estaba contenta de haber podido

