—Ya dije lo siento. ¿Eso no cuenta?. —¡No!— Rodé los ojos y caí sentada en la cama de la habitación que nos había tocado reservar para que Max se cambiara de ropa. Ropa que por cierto venía en camino, de parte de la exclusiva tienda de Pierre en la ciudad, de donde él era cliente premium. ¡Por favor! Él le había dicho a su familia que nos habíamos casado y yo ni enterada, y cada vez más, creía que esta era una loca película hecha por Tim Burton, porque solo de esa forma, creería la loca y descabellada idea de que su familia estaba igual de demente que él para seguirle la corriente así de fácil. ¡Todos ellos estaban dementes! Y ahora yo era parte de la colada. ¡Genial!(?) —Nos hubiéramos ahorrado esto si tú me hubieras dicho que tú familia sabía. —¿Hubiera cambiado algo?— enarcó

