La cabeza me dolía demasiado y el cuerpo también, mi boca estaba seca ¿En serio me había excedido tanto anoche?
No recordaba nada de lo que había pasado después de embriagarme, tampoco de cómo logré volver a casa. Gruñí, el ruido hacia que mi cabeza doliera más —Cállate, Breatrisa— susurré y me giré en mi cama.
En mi cama había alguien más durmiendo, sentí su rose cuando moví mi mano, rápidamente abrí los ojos y desconocí todo lo de la habitación. El aroma que el chico desprendía era el del humano, pero al estar de espaldas no logré identificarlo.
Yo me encontraba desnudo, así que rápidamente me puse de pie y me vestí —No— susurré —¿Que hice?— confirme que el chico que dormía a mi lado era el humano. —Maldición— trate de recordar todo lo que hice la noche de ayer, pero por más que lo intenté, nada vino a mi.
Mi corazón latía al mil por hora, en realidad era Leyna la que estaba feliz por haber pasado la noche con su Mate.
Tomé mis cosas y salí corriendo de ahí, no iba a permitir que él despertara y me mirara. Si corría con suerte él también estaba bajo el efecto del alcohol y no recordaría nada, así que la mejor opción era irme y así él no sospecharía nada de lo que había sucedido.
—Eres un idiota, Franz— susurré cuando ya me encontraba lejos del lugar. Seguí mi camino hasta llegar a casa.
Mis padres aún se encontraban durmiendo, así que con cautela fui a mi habitación y fingiré que regresé por la madrugada. Todo el lío resuelto.
Me aventé a la cama y me recosté bajo mis cobijas. Saqué mi celular y tenía varias notificaciones. Una de ellas arruinaba mi vida por completo.
Era un video que mostraba claramente como yo me le lanzaba al humano. ¿Que había hecho? Por la diosa ¿Que estupideces había hecho?
—Mierda— susurré.
Estaba seguro que mi vida se había arruinado, esto estaba haciéndose viral por toda la institución ¿Cómo vería a la cara a los demás? No, lo peor era ¿Cómo afrontaría la situación con el humano?
Puse mi celular lejos de mi, eso sería un desastre cuando amaneciera. Decidí mostrar la mayor indiferencia al asunto, así que me acomode en la cama y decidí reponer el sueño que aún me faltaba.
Me giraba en la cama, no podía pegar un ojo. La preocupación me invadía. Si el humano descubría que era mi Mate. En serio yo tendría que abandonar la manada e irme lejos.
Ahora, negar todo lo qué pasó era lo mejor. Debía decir que el alcohol se apodero de mí y que no era yo en ese momento, aunque realmente era verdad.
Me levante de la cama. Me aliste y salí a entrenar. Eso me quitaría la preocupación que sentía en ese momento.
Salí en dirección al lugar de entrenamiento y cuando llegue comencé a golpear el saco con todas mis fuerzas . Era ese sentimiento de no poder hacer nada el que me ponía en ese estado.
—Maldita sea— di el último golpe antes de que el saco se rompiera —Jamás debí dejarme llevar por sus provocaciones— susurré y miré el saco en el suelo.
—Por lo que veo— habló el humano detrás de mi —No te gusto para nada el haber despertado en mi cama, junto a mi— me giré para verlo y este se encontraba recargado en uno de los árboles.
—Fue una equivocación— alegue. —Eso jamás debió pasar, así que olvídalo— me giré de nuevo y comencé a recoger el saco del suelo.
—No— dijo y eso me hizo poner estático —Fue algo que disfrute— comenzó a caminar en dirección mía —Realmente fue bueno.
Me levante del suelo y me giré, para ese entonces él ya se encontraba de pie, justo a pocos centímetros de mi —No para mi— lo miré intimidante.
—Tu cuerpo decía lo contrario— movió su mano y me tomó la cintura —Los gemidos que salían de tu boca— comenzó a pasear su mano por debajo de mi playera —Tu aferrándote fuertemente a mi— acercó sus labios a mi oído y pegó su cuerpo al mío —¿Realmente lo odiaste, pequeño Franz?— susurró y eso hizo erizar mi cuerpo.
Había encontrado mi debilidad y eso no era muy bueno. Rápidamente reaccione, así que en un veloz movimiento lo inmovilice y aparte su mano de mi cuerpo. —No jodas, humano— dije molesto —Por si no lo notaste, me excedí con el alcohol. Jamás me metería con un humano tan jodidamente idiota— lo solté —Deja de crear fantasías estúpidas y déjame en paz. Lo qué pasó anoche, se queda ahí— lo solté y comencé a caminar —Deberías olvidarlo de una vez.
Me perdí de ahí. Agradecido estaba con que Leyna no enloqueciera con el toque del humano. Realmente se sintió bien. Mierda, si esto sigue de esa manera estaré jodido para siempre.
Volví a casa, cuando entre mi madre y padre se encontraban desayunando, así que caminé hasta donde ellos se encontraban y me senté a su lado —¿Pasaste la noche en casa de Rudolf, también?— pregunto mi madre.
—No— dije mintiendo —Volví por la madrugada y por la mañana salí a entrenar— había algo de cierto en eso, así que estaba bien.
—Bueno— mi madre se puso de pie y me sirvió mi desayuno —come antes que se enfríe— me lo dio con una sonrisa, yo agradecí y comencé a comer.
Ya que era fin de semana, tal vez pasaría el resto de la tarde encerrado en mi habitación, escondido del exterior, mirando películas. Eso era lo que me encantaba hacer cuando me encontraba en casa, ya que la escuela a la que nosotros vamos tiene dormitorios y prácticamente vivimos ahí.
En fin, nada podía arruinar mi vida más de lo que ya estaba. En cuanto el fin de semana se acabará, yo tendría que volver a la escuela y volver a compartir habitación con el humano. Esto era tan estresante que no me daban ganas de pensar soluciones. Lo único que encontraba para una solución era ignorarlo como siempre lo hacía desde que lo conocí.