Erick El sol se alzaba sobre la ciudad, pero para mí, la luz no traía paz. Caminaba junto a Camila por las escaleras del edificio, y cada paso que dábamos fuera de mi departamento sentía como si me arrancaran una capa de piel. Ella iba callada, su perfume aún impregnado en mi ropa, su calor pegado a mi piel como una huella que ya no podía borrar. Habíamos compartido una noche silenciosa, íntima, donde nuestras almas hablaron más que nuestros cuerpos, pero ahora... tocaba volver a la realidad. Sabía que tenía que dejarla, sabía que estar demasiado cerca podía volverla más vulnerable y aun así, no quería hacerlo. Mi auto de negocio, ya nos esperaba afuera. La ayudé a subir, cerré la puerta detrás de ella y me senté en el lado del conductor. Su mano estaba sobre su muslo, y yo deseaba toma

