Camila Salí de esa oficina como si el aire me faltara. Tenía el estómago revuelto y no precisamente por hambre. Mi cabeza era un torbellino de pensamientos. Quería gritar, llorar, o simplemente olvidar lo que vi… pero las imágenes seguían ahí, quemándome los ojos como brasas encendidas. ¿Qué esperaba? ¿Que él me esperará eternamente con los brazos abiertos? ¿Que no siguiera adelante con su vida? Me sentí tonta e ingenua. Aunque me repetía mil veces que no me importaba, que yo estaba con Jackson y que era feliz… no podía negar que algo dentro de mí se quebraba más con cada paso que daba lejos de esa puerta. Me forcé a respirar profundamente y a levantar la cabeza. Tenía trabajo, responsabilidades, cosas que hacer. Revisé la agenda con manos temblorosas. Lia me había dejado algunos infor

