Camila Anoche sentí cosas intensas, recorriendo mi cuerpo como una obra de arte, cada caricia y beso dejando una huella profunda. Aún siento sus labios sobre los míos, su toque, su presencia, y la manera en que me hizo sentir cosas que no creí posibles. Todo se siente tan vívido, como si todavía estuviera allí, cerca de mí. De repente, un golpe en la puerta me saca de mi trance. Mi madre entra, sonriente. —Hola mami, buen día. —Hola, Cam. Quería avisarte que esta tarde tendremos visita. —Ah, claro. ¿Es importante o elegante? —pregunto, tratando de cambiar de tema. —Sí, cariño. ¿Podrías vestirte adecuadamente para la ocasión? —Sí, claro, mami. Mi madre parece pensativa por un momento, como si quisiera decir algo más. —Cambiando de tema, ¿te encuentras bien? —me pregunta con suavida

