A la mañana siguiente despierto estoy tranquila ya que tengo el día libre y para mi sorpresa tocan la puerta de la casa y ¡no lo puedo creer! –¡Fredy¡ –grito lanzándome a sus brazos. –¡corazón, como has estado! –dice con su sonrisa juguetona y burlona. –¿pero… como, cuando? –se lo que paso linda y tenia que venir a verte –habla mientras lo invito a pasar, Fredy es un gran amigo mío, estudiamos la secundaria juntos y luego el se fue a Argentina a estudiar pero el contacto lo perdimos ya que empezó a viajar por todas partes del mundo, tal como lo predecía cuando lo conocí, es un viajero en toda la extensión de la palabra. –¡pero mírate, estas divina! –dice juntando ambas manos, Fredy es muy alto, cuerpo atlético y encima de eso atractivo. –¡gracias! pero mírate tu también lo estas. –L

