Sin mas, entré a la habitación de mi hijo, no había percatado que Azgar entró detrás de mi, mi hijo Baruc me extendió los bracitos diciendo. —¡Papá, has venido! —Yo soy un hombre fuerte pero mis lágrimas corrieron por mis mejillas. —¡Hijo mío! —Exclamé con mis emociones fluctuando. —¡Papá, Soñé que te ibas, papá no dejes a mamá, no me dejes a mi y a mami, te quiero mucho. pueda que muchos digan que un hombre no podría llorar o no debería llorar, pero llore, alcé mi voz y lloré abrazando a mi hijo, mi corazón se estrujaba sintiendo su miedo a perderme, si supiera él cuánto lo amo estaría tranquilo, entonces le hablé, Azgar sintiéndose desplazada, ella dijo al pequeño. —¡Hijo mío! ¿acaso no extrañas a mami? mami te ama mucho ¿quiero que sepas que mamá te ama muchísimo, tanto como para d

