¿Qué? ¡Me estaba proponiendo matrimonio! No sabía que decir... Me había tomado por sorpresa. "No tienes que responderme ya, toma tu tiempo, piénsalo bien y me dices". Mi mente estaba en blanco... Lo amaba, si, pero no entendía por qué me costaba tanto aceptar su propuesta, creo que muy en el fondo, le tenía miedo al compromiso. Puso un anillo en mi dedo anular, sin importar mi respuesta... Y dijo: "Si muriera mañana, sé que me iría feliz, por haber pasado las semanas mas maravillosas de mi vida a tu lado". Regresamos a casa y definitivamente algo había cambiado... Todo el viaje se sintió un poco de tensión, por un lado, Daniel se preguntaba si acaso se apresuró y yo, imaginaba que pasaría si aceptaba. Me dejó en la casa, me abrazó y se despidió como siempre, al entrar, Luisa vió el

