Alexander Había estado casi toda la noche despierto y la desvelada empezaba a pasarme factura. Dejar de ir al trabajo no era una opción, mi récord de asistencia había sido impecable durante los últimos años ya que laborar era mi excusa principal para alejarme de casa y sobre todo de la loca de Marcela. Ausentarme luego de haberme retirado temprano ciertas veces y cancelado algunas otras reuniones despertaría la curiosidad en Nicolás o Mauricio y eso era lo que menos quería. Simona llevó hasta mi escritorio un café bastante amargo que me ayudó a soportar con éxito parte de la mañana, no me había comunicado con Jordan luego de la llamada con su abuela y algo en mi sintió la necesidad urgente de verla o sentirla cerca incluso si no la besaba o tocaba. La tarde llegó con prisa y me salt

