Jordan 4 años después… –¿Lo viste? –preguntó Bianca– ¡Estoy tremendamente gorda! La semana pasada el vestido me entraba perfectamente bien, Michaela y tú lo acomodaron a mi medida. Voy a ser la novia más regordeta de toda Roma… –Bianca no exageres… –susurré tratando de agacharme para levantar la cola del enorme velo blanco que colgaba de su cabeza– La boda todavía es en unos meses, el diseño ni siquiera está listo. –¡Es lo peor! Eso quiere decir que para cuando tenga que lucirlo, seré todavía más ancha. –Bianca, cariño, no te muevas. –pidió la abuela, ayudando a concretar las medidas a las que yo no podía llegar– Jordan ha subido varios kilos y no parece preocupada por eso… Era cierto, eso era lo que menos me preocupaba. –¡Abuela! ¡Jordan tiene una barriga de casi nueve meses!

