Jordan Mis pesadillas empezaron a volverse reales esa noche. Fabrizio irrumpió en mi habitación sin ningún motivo aparente y me arrastró hasta un vehículo que nos esperaba fuera de la casa. No lloré ni emití lamento alguno porque algo dentro de mi presentía que el lugar a donde me llevarían me desolaría aún más. Tuve que soportar su furia irracional y sus tontas amenazas durante lo que parecían ser horas eternas de camino. Estaba amaneciendo para cuando llegamos a una cabaña desolada y apartada de la autopista. Puse resistencia pero tan solo obtuve como resultado que me levantaran y me llevaran hasta dentro de la precaria choza. Dentro de ella solo encontré la presencia de tres personas, la mía, la de Fabrizio y la de mi abuela. –¿Jordan? Su voz suave pronunciando mi nombre en

