Los brazos de Juno rodearon el cuello de su hermano. Éste también le correspondió en lágrimas. —¡Juno!—Kai Hoffman la miró a los ojos atomizado por las lágrimas. ¿Estas bien? ¿estás bien? Juno asintió. —Tú no te vez bien Kai, estás muy delgado. —Lo importante es que estamos vivos Juno, mírame, mirame—la miró a los ojos—.Vamos a salir vivos de este infierno ¿sí? La chica asintió. Kai suspiró. —Me han dicho que eres... eres mujer de uno de esos asquerosos—su hermana bajo la cabeza roja de vergüenza—. Tranquila, sé porque lo hiciste, sé que estabas sobreviviendo. —Lo siento Kai, lo siento—las lágrimas salían solas. —Chiii, Juno... escúchame con atención. Nada de esto es tu culpa. Es culpa de ellos, de esos nazis. Ellos son malos Juno. La muchacha no dijo nada. —Por eso neces

