—Voy a cambiar esta noche. No me vas a detener. Vas a estar conmigo, sosteniendo mi mano. —Absolutamente que no —me dice Seth, mirándome muy enojado. —No, no entiendes —le digo, cruzando mis brazos sobre mi pecho—. De alguna manera todos ustedes han olvidado que no pueden controlar su primera transformación. Va a suceder esta noche, no hay forma de detenerlo. —Mierda —dice, pánico en su rostro—. ¿Estás segura? —Sí —le digo, rodando los ojos—. Pregúntale a Altair. Me mira por un segundo, confundido, pero luego mira fijamente detrás de mí. Parece bastante infeliz, pero estoy bastante segura de que se trata de su lobo y no de mí. Coloco mis manos en mi regazo, entrelazadas, mientras él continúa hablando con su astuto lobo, cuando de repente se levanta y comienza a caminar de un lado a ot

