—Absolutamente, princesa. Te lo traeremos en un momento —dice y nos deja. Seth se sienta y saca su computadora portátil. Alguien debe haberse la traído después de que me quedé dormida, porque nunca lo vi siquiera con una bolsa. —Papá me ha estado enviando correos electrónicos sobre las manadas y para ver cómo estás —me dice y asiento. Fue muy generoso de su parte quedarse y dejarme venir con Seth—. La manada parece estar aceptando al nuevo Alfa sin problemas y a nadie en Blood Moon parece importarle que Reginald se haya ido. Estoy bastante seguro de que tomarían a tu madre como su nueva Alfa si fuera necesario. —A ella le está afectando mucho —susurro, aún sintiéndome mal por el lío que causé. Él niega con la cabeza. —No debería. Él iba a morir antes de que nos fuéramos de todos modos

