Me siento en una silla frente al escritorio, una de las dos, y lo miro. No se ve tan tranquilo aquí como en casa, pero supongo que nunca realmente lo he visto trabajar. —Es muy bonito aquí —le digo y él me mira, aunque no puedo decir exactamente qué está pensando. Puedo sentir algo a través del vínculo que nunca antes había sentido en él, pero no tengo idea de qué es. —Gracias, es... es mucho —dice, suspirando profundamente—. Odio estar aquí abajo. Una vez que Sarah nos detecte aquí, no parecerá bonito. Será solo caos. —¿Quién es Sarah? —pregunto confundida por lo que quería decir. —Ella es mi secretaria. Bueno, en realidad es asistente —dice, mirando hacia la puerta—. Su escritorio está justo afuera. Ella está ahí. Dudo que no nos haya detectado también a nosotros. Probablemente se di

