No supe como pasó, después de verlo allí frente a mí sentí como todo se me vino al suelo, durante años opté por olvidar aquel pacto, aquella promesa que hice siendo muy joven y que ahora me pesa haber hecho.
Le había dado mi vida a Ivan en aquel documento que firmé, y ahora él volvió a reclamar lo qué le pertenecía, por más que lo enterré y me negué a pensar en eso yo era su pertenencia.
—Parece que no te agrado verme —su voz ronca me hizo tragar con dificultad.
Ivan había cambiado mucho, ya no era el chico delgado y sonriente que recordaba era un hombre imponente, su aura irradia temor y mucho recelo, en sus rostro no había señas de felicidad en cambio podría verse muy claro enojo y resentimiento.
Aún usaba su parche uno de cuero n***o y la cicatriz aún estaba presente justo como recordaba, ya no estaba rosácea, ahora tenía un color blaquecino que la hacía resaltar aun más.
—Han pasado años Ivan, no pensé que volverías —Hizo un gesto de burla.
—Eso es evidente, la has pasado muy bien con ese escolta —lo observe con atención —Sé todo de ti querida, he estado pendiente de tu vida todo este tiempo, espero que disfrutarás este viaje porque era la despedida —Sentenció.
—Ivan esa promesa la hice en un momento en el cual me sentía culpable, lo hice sin pensar….. no puedo casarme contigo —Una risa grave salió de él, una que me hizo erizar, todo su cuerpo se tenso y pareció que el espacio en el auto se achicó.
—No me importa, no quiero excusas, hiciste una promesa, firmaste con tu sangré eso en nuestro mundo es inquebrantable….. Me vale un carajo con quien te estuviste acostando estos años o lo que creas sentir, todo eso se quedó atrás, ahora serás mi mujer y te comportarás como tal.
—No voy a casarme Ivan, debes entender yo tengo una vida ahora y soy feliz, solo olvidemos eso —Se acercó a mí tomando mi mejilla con fuerzas.
—No olvidaré nada, tu vas cumplir y es mi última palabra —Dejo un beso en mis labios y después se alejó de mí.
Respire a profundidad y trate de encontrar una manera de salir librada de esto, tenía que llamar a Cameron el vendría por mí y le pondría fin a esta locura.
Al bajar del auto me alejé y al instante marque su número, la llamada se conectó y antes de poder hablar Ivan tomó con fuerza mi brazo y me hizo ver un video que se reproducía en su tablet.
—Dices algo y adiós a esa adorable familia. Ese pequeño niño aún tiene mucho por vivir, vas a dejarlo morir.
Trague con dificultad al ver al pequeño Kyan jugar con Evelyn y a mi hermano de pie con el móvil colocado en su oreja.
—Luna ¿sucede algo? —Su voz se escuchaba a través de mi móvil y yo tuve que tragar las ganas de pedir ayuda, no podía hacerlo, no podía verlo morir tampoco a su familia, cerré los ojos y después de aclarar mi garganta respondí.
—Solo llamaba para informarte que estoy volviendo, si necesitas algo puedo encargarme —Mordí mis labios para ahogar los sollozos qué querían salir.
—No, ven directo aquí, tenemos que hablar.
—Está bien, nos vemos allí.
Colgué y me giré de golpe para ver directo a Ivan cargada de enojó él solo se encogió de hombros y pareció divertido con la situación.
—Eres un…. ¿Qué pasa contigo Iván? ¿Cómo puedes? No eres un monstruo para actuar así. Haz que esas personas se alejen de allí ahora —Le grité lo último.
Al oírme frunció el ceño y me observó con advertencia.
—No vuelvas a gritar, sería una lástima cercenar esa lengua —Sacó un cigarro y lo encendió —Nada va a pasarles si nos casamos, entonces ahora ve a prepararte…. ¡Alice! —Gritó de pronto.
Una chica de unos veinte y tantos apareció, su cabeza estaba gacha, y su andar era cauteloso y hasta calculado.
—Señor —Saludo.
—Lleva a Luna a la habitación y ayúdale a cambiar, tienen veinte minutos. Ni uno más sino ya sabes las consecuencias.
—Si demonio —Lo observé incrédula por el apodo y él sonrió victorioso.
—¿Tenebroso no? Ya verás porqué, ahora ponte aún más linda y vuelve aquí, tenemos una ceremonia que realizar.
Sin más remedio seguí a la chica, me llevó a una amplia habitación, en la cama un vestido de novia blanco reposaba, al verlo sentí un tirón de dolor, en serio iba a casarme y no era con Killian.
Al pensar en él no puede evitar echarme a llorar, como iba a explicar eso, como podría verlo a la cara y decirle que me había casado con otro, que le falle.
Allí sentada en el suelo me reclame no haberme quedado, no haber dejado todo esto tirado y solo pensar en mí, pero sobre todo en haber hecho ese pacto hace años ahora estaba a punto de perder mi libertad.
—Levántese señorita, si no está lista en el tiempo justo tendremos problemas —La chica me dijo algo temerosa.
—Le tienes miedo, ¿por qué? —Le cuestioné.
—No por nada se hace llamar demonio —Fue todo lo que dijo y me tendió la mano para hacerme poner de pie.
Mientras me ponía ese vestido, y era maquillada por la chica, mi corazón dejaba de latir, literalmente lo sentí romperse, la vida perfecta qué creí tener estaba por desaparecer, allí frente al espejo las imágenes de Killian pasaron por mi mente, tantos momentos lindos, llenos de alegría, recuerdos que jamás podría borrar de mi mente, la mejor experiencia de mi vida.
Tomé mi móvil y con las lágrimas cayendo le envié un mensaje, tal vez el último y el más doloroso, pero tenía que hacerlo, tenía que despedirme.
[Lo siento, de verdad lo siento. Tal vez no lo entiendas y también me odies, pero recuerda que te amo, lo hago y mucho. Gracias por tanto y por hacerme inmensamente feliz. Te amo Killian.]
Guarde el móvil y sin más remedio salí de la habitación, el tiempo estipulado ya había acabado.
Al llegar al salón la chica se fue dejándome sola con Ivan y lo que parecía ser un juez, inhale a profundidad repitiendo que lo hacía por Cameron, por salvar la vida de los tres así yo destruía la mía.
—¿Estuviste llorando?
Observé su imponente figura, la elegancia con la que vestía, no pude evitar verlo y no recordar al Ivan de antes, él que no me obligaría a esto, pero las cosas eran así, aquel día en donde perdió el ojo y desfiguró su rostro dejó huellas eso era lógico, algunas cosas se volvían imborrables.
—Terminemos con esto —fue lo que respondí.
—Bien, solo déjame decirte que la foto nupcial será épica —Dijo en burla —La novia llorando y no precisamente de felicidad.
—Me convertiré en tu esposa Ivan pero nunca seré tuya —Le aseguré.
—No necesito que seas mía, para eso tengo a muchas. Pero como esposa serás un ejemplo de rectitud a la primera falla Luna y temo que el demonio saldrá y cobrará almas, muchas almas sobre todo las que más amas.
Media hora después ya era oficialmente la esposa de Ivan Wolf, aquel lugar estaba lejos de tener un poco de felicidad, hasta el parecía contrariado, como si aquello también le pesará y lo quemara por dentro, la burla y la arrogancia de antes pareció desvanecerse, era obvio que tampoco quería ésto, pero aún así me hizo hacerlo y Alice aquella chica, me pareció muy afectada mientras me ayudaba a vestir y al dejarme en ese salón. Cosas raras pasaban pude notarlo pero no tuve las ganas de preguntar de todas formas no había vuelta atrás.
—Es obvio que no querías ésto, ¿por qué lo hiciste?
Me atreví a preguntar después de que el auto saliera de la propiedad.
—Son cosas que deben hacerse lo sabes, en ocasiones no hay opciones —dijo sin ganas.
—Tenias opciones pudiste negarte.
—Tu también y no lo hiciste —Me reprocho.
—Mi hermano y su familia estaban en riesgo —Le respondí molesta.
—Exacto —Fue todo lo que dijo.
No hizo falta más, tenía sus motivos y eran demasiado importantes para negarse a ésto. Recosté mi cabeza contra la ventana dejando que las luces de la carretera se llevarán la agonía dentro de mí, me sentía en un hueco profundo, rogué que fuera una pesadilla, pero era realidad el anillo en mi dedo lo decía.
—¿Qué hacemos aquí? —Me incorporé al ver la mansión de Cameron.
—Somos familia, debemos darle la buena noticia cariño —Negué con aburrimiento —Al menos sonríe o llora, demuestra algo, lo que sea, me gustan muchos los dramas.
Ignore lo que decía para fijarme en Viktor el jefe de seguridad, al verme se acercó al auto sin pensar, parecía sorprendido.
—Luna hasta que apareces, allí dentro hay un caos, debiste llegar hace mucho —Guardó silencio y fijó su vista en Ivan a mi lado —¿Qué sucede? —intentó sacar su arma.
—No es nada, necesito hablar con Cameron —Le pedí.
—Está dentro, pero no está solo —Lo observe con interrogante —Killian está con él.
Al escuchar su nombre sentí las fuerzas abandonar mi cuerpo, me quedé allí sin saber qué decir o hacer, no sabía si huir o bajar y correr hasta él. Sabía que tenía que enfrentarlo pero no pensé que fuera en ese momento, no tan pronto, no así vestida de novia.
—Buenas noches, soy Ivan Wolf y tengo un asunto que tratar con Cameron, podrías informales que estamos aquí.
Viktor me observó preocupado al ver lágrimas en mis mejillas pero qué podía decir solo asentí ante la petición de Iván.
Ivan bajó del auto tomó mi mano y siguió el camino que trazó Viktor, con cada pasó mi cuerpo se volvía más pesado, el aire más espeso y pasar saliva muy doloroso, me detuve en varias ocasiones intentando tomar valor pero era imposible nada funcionaba.
—Espero que te comportes, la vida de los dos depende de eso —Me susurro con total advertencia.
Trate de buscar sus ojos para intentar comprender a qué se refería pero él fijó su vista al frente, no diría nada más.
Al llegar a la sala de estar escuche voces incluida la de él, volví a detenerme e intenté darme la vuelta y huir pero el agarre de Ivan se volvió firme, siguió caminando y casi me arrastró hasta la entrada de aquella habitación.
—Cameron un placer verte después de años —Lo escuche decir mientras mi cabeza permanecía gacha —Lamento no haberte invitado a la boda pero teníamos muchas ansías.
Lo maldije en mi interior, lo odie y desee que desapareciera, porque tenía que ser así, porque así.
Al sentir su presión en mi mano respire una vez más y levanté despacio la cabeza para encontrarme con la mirada de confusión de Evelyn mi cuñada, Cameron mi hermano no demostró ninguna emoción solo miró a Ivan con la misma arrogancia y altanería que el hombre a mi lado demostrada y Killian pues él recorrió mi cuerpo despacio, puede ver la tristeza y la decepción al verme vestida de novia y cuando su mirada se detuvo en mi mano enlazada con la Ivan solo soltó una sonrisa cargada de rabia lo conocía bien para saber que se estaba quebrando frente a mi pero solo sonreía, una sonrisa que me estrujo.
—Estamos por irnos de luna de miel, pero antes me gustaría hablar contigo es importante —Ivan volvió a hablar —Es un asunto privado —Dijo haciendo énfasis en Kilian que no dejaba de verme.
—Síganme entonces —Cameron respondió.
—No hace falta, yo me retiro —Killian dijo y caminó hasta donde estábamos.
Pasó a mi lado y no dijo una sola palabra, aquello me terminó de romper, tanto que no puede aguantar seguir en silencio.
—¡Killian! —Le llamé haciendo que se detuviera.
—Espero tengas una vida feliz Luna —Dijo sin siquiera voltear a verme —La vida te dará justo lo que mereces.
Y sin más se fue, me quedé allí solo viéndolo marcharse, al sentir el peso de sus palabras mi cuerpo cayó al suelo y el llanto qué había acumulado desde que entré a la casa salió sin control.
Acababa de perder lo más valioso que tenía en mi vida, Killian no volvería a hablarme nunca más y yo no pude explicar la situación.
Los brazos de Evelyn me rodearon y allí refugiada en ella me desahogue, saque todo ese dolor, mientras me hacía a la idea de que mi vida ya no sería igual, ahora estaba en las garras del demonio.