Celine No había parado de llorar y hacia exactamente cinco días el cielo se había puesto de acuerdo con mi estado de ánimo y lloraba conmigo. Desde que llegue de Oxford no había podido conciliar el sueño, me sentía aturdida y la verdad es que no.… no estaba durmiendo para nada bien. El malestar que sentía y las ojeras eran una prueba viviente de ello. Ese lunes cuando llegue, no había terminado de poner un pie en mi apartamento cuando llame a mi padre para decirle que no iría al estudio por unos días, tuve que mentir y decirle que había cogido alguna clase de virus en el viaje y que estaba enferma. No podía decirle la verdad. Después de eso, me di un baño, me puse el pijama y en silencio me metí a la cama, tratando de apagar mi cabeza y la ansiedad en mi pecho. Ahora habían pasado ci

