Demian Hacia dos semanas que estaba atascado en Londres, todo lo relacionado con este nuevo caso había hecho para mí, imposible volver a New York, y por lo que veía iba a demorar más de lo previsto. Estaba molesto, cansado y frustrado. La extrañaba. Hablábamos cada día, por mensaje, por llamada e incluso hacíamos video llamadas cada noche, pero no era lo mismo, la quería conmigo. Mi teléfono sonó justo cuando estaba cerrando el portátil para ir a una reunión, una sonrisa apareció en mis labios al ver el identificador de llamadas. —Hola, mi amor— la voz de Celine llegaba desde el otro lado de la línea—. ¿Cómo estás? Recién salgo de la corte por eso no pude responder tus mensajes. —Te extraño— es lo primero que le digo y escucho como se ríe. —Yo también mi amor— responde—. No veo la

