_ Cinco días más tarde, una hora después de que Adolfo se hubiera marchado a su despacho, Gracy recibió una llamada de una de las agencias de empleo a la que había llamado. Una empresa de seguros estaba esperándola para hacer una entrevista como recepcionista. La entrevista se fijó para aquel mismo día a mediodía. Sin embargo, a las once menos cuarto, cuando Gracy se disponía a marcharse ataviada con un elegante traje n***o, Adolfo apareció por la puerta. —¿Te apetece ir a las carreras? —le sugirió. —Ahora mismo no puedo, porque tengo una cita. —Ponla a otra hora. —No puedo. —Claro que puedes. Todavía no has aprendido a comportarte como una Rinaldi. Con la única excepción de Alejandro , espero que estés completamente disponible para mí cuando yo esté libre . —Entonces, ¿por qu

