_ Sin embargo, la barrera del idioma la hizo sentirse la novia más sola del mundo. —Voy a buscar un teléfono para llamar a Alejandro —le dijo a Adolfo al oído. —¿Llamar a Alejandro? —le preguntó Adolfo, tras interrumpir la conversación que estaba teniendo en aquellos instantes. Gracy se sonrojó. —Sí. la chica podrá sujetarle el teléfono contra la oreja para que yo pueda hablar con él. —Utiliza el mío —dijo él, sacándose un móvil del bolsillo. —Ni siquiera sé cómo utilizarlo. —Es muy sencillo. Gracy aceptó el teléfono y salió al vestíbulo para encontrar un lugar tranquilo desde el que poder hablar. Sin embargo, por muchos botones que apretaba, no podía hacer que aquel maldito teléfono funcionara. Solo conseguía que aparecieran palabras en la pantalla. Entonces, notó que, de

