Tom seguía caminando sin dejar de besarme hasta que después de unos minutos paro, se separó un poco de mis labios y abrí mis ojos sonriendo sonrojada al darme cuenta la forma en la que me miraba. Me bajó restregándome contra su cuerpo para luego sujetar mis manos. -Tal vez no es la gran cosa pero es un buen lugar para pensar, pasar un tiempo lejos del ruido. –dijo mientras me hacía girar para que mirara los enormes árboles y un lindo río aunque tenías que bajar un poco. -¿En serio tenemos que bajar? –pregunté mirándolo. –siento que me voy a matar si lo intento. –él se puso delante de mi inclinándose un poco diciendo que subiera a su espalda. –si me llega a tumbar…lo mataré. –subí a su espalda abrazándolo por el cuello sin llegar a lastimarlo. –me hizo subir para tener que bajar. -No

