Intente no sonreí al sentir los besos en mi mejilla, lo más seguro es que sean de Clemens, mi hermanito de apenas seis años, él es el más dulce de todos. Sonreí abrazándolo mientras lo llenaba de besos en su mejilla y él reía tratando de levantarse. -Papá dice que bajes a desayunar ¡o se acabará todo! –reí al escuchar su vocecita y me senté en la cama soltandolo. –comeremos waffles y chocolate. -¿Sí? Bueno ya voy, dile que empiecen a desayunar porque sus pancitas deben de estar llenas. –bese su frente antes de que saliera corriendo y me levanté estirándome un poco. Mire el reloj en la pared haciendo una mueca, apenas serás las siete y media de la mañana…me hubiera encantado dormir un poco más pero que puedo hacer. Después de hacer mis necesidad, me coloque mi ropa deportiva y salí de l

