Golpeaba mis dedos contra el volante nervioso mirando la casa de Dominik, ya tenía más de diez minutos estacionado frente pesando una y otra vez si es buena idea ¡Joder! Encendí el auto conduciendo lejos antes de hacer una tontería. Llegué a casa luego de veinte minutos frunciendo mi ceño al bajar del auto con el maletín en mi mano. -Hola Tom, me alegro que llegarás, quisiera hablar contigo. –dijo Joselyn cuando entre a la casa y levanté una ceja al verla en una bata de tirantes celeste demasiado transparente. – ¿Y tú prometida? -No tarda en llegar. –hablé entrando a la sala y metí mis manos dentro de las bolsas del pantalón. –cúbrete por favor, los hermanos de mi prometida vendrán pronto y no quiero que te vean de esa manera. -¿Entonces podemos hablar en tu habitación? –preguntó leva

