Rosalie quedó a solas con su única hija viva y conviviente, el velorio ya había terminado y habían enterrado a su primera hija mujer, o a la mayor, si se quiere. Rosalie armaba sus maletas para irse a vivir a su mansión, a aquella mansión de donde había alejado a sus hijos o al menos, lo intentó. Pero quizás la casa la buscaba a ella y si ella se entregaba, quizás sus únicos dos hijos vivos tendrían oportunidad. ''Madre, siento las cosas que dije ayer...'' atinó a decirle su hija mientras Rosalie empacaba. ''No hija, nunca te arrepientas de tus palabras. Siempre te harán sentir que tus opiniones no valen lo que valen, pero lo hacen'' ''Pero no quiero que te vayas, enserio'' volvió a suplicarle. ''Hija, anoche hablabas de que querías conocer el mundo'' ''Sí, pero no lo pensé bien. Y

