Ese fue el último golpe que tiró a Liam contra el piso, Álvaro comenzó a pegar gritos y momentos después, una enfermera llegó para inyectarle un calmante a Liam, luego lo pasaron a una habitación para dejarlo descansar. Horas después, Liam reaccionó, aún destruido, aún dolido, pero algo más tranquilo. — Liam… Me llamaron las enfermeras, dijeron que ya querías levantarte… — Entró Álvaro en la habitación. — ¿Dónde está? — Gruñó Liam, intentando mostrarse solemne, recuperando su compostura. — ¿Eh? — ¿Dónde está Ania? Quiero verla, tengo que verla… — Insistió Liam, estirando su camisa, acomodándose un poco para salir de la habitación. — Toma… — Álvaro estiró la chaqueta de Liam, quien la observó tieso, recordando que esa chaqueta la llevaba Ania. — Parece que lo olvidaste, ya te dije qu

