Un ramo, una risa y un adiós Ale observaba a Bea desde un rincón del salón. Estaba deslumbrante con aquel vestido azul que resaltaba sus ojos y la elegancia natural que siempre lo había conquistado. Sin embargo, había algo en su expresión que lo inquietaba, una distancia sutil que no podía ignorar. Sus risas eran breves, sus respuestas cortas. Aunque participaba de la celebración, parecía como si su mente estuviera en otro lugar. Los novios, Melany y Fernando, acababan de llegar después de una hermosa sesión de fotos al atardecer. La canción de Superman comenzó a sonar, y los invitados estallaron en aplausos cuando la pareja hizo su entrada triunfal. Ale sonrió, sintiendo un orgullo inmenso por su hija. Ella y Fernando irradiaban felicidad, su amor llenaba el ambiente de una magia especi

