Queda camino por recorrer Bea miró la pantalla de su computadora con una mezcla de satisfacción e incertidumbre. El cursor parpadeaba al final de la página, donde acababa de escribir un párrafo que condensaba gran parte de lo que había reflexionado en las últimas semanas. Ha sido un mes extraño. Ale se veía diferente y aunque ella sabía que estaba trabajando en sí mismo, había algo que no terminaba de encajar. Desde que se habían separado por un tiempo, Ale había cambiado. No drásticamente, pero sí de maneras sutiles. Se esforzaba más por comunicarse, por estar presente, por ser el padre y el esposo que siempre había querido ser. Pero últimamente parecía estar atrapado en sus propios pensamientos. Cuando estaban juntos, Bea lo notaba distante, como si hubiera algo que no se atreviera a c

