ALLISON Estar aquí prácticamente encerrada no es vida. Hans me mando solo con una tarjeta con algo de dinero, pero ya se me acabo todo. El alquiler, la comida, la ropa, la cama, las frazadas, mis almohadas, todo suma. «Tienes que usar el dinero que te dejo tu padre» —dice Rebeka «Ese dinero es para otras cosas más importantes» —digo Es hora de que consiga un trabajo. Me pongo el abrigo, los lentes de contacto y salgo del pequeño departamento que tengo. Al llegar a un punto céntrico puedo ver a un grupo de jóvenes golpeados, y siendo torturados. —Кровь кровью оплачена(1) —dicen en ruso y a los cuatro jóvenes los llenan de balazos. Me sorprende lo normal que esta la gente. «Deja de mirar que te van a descubrir» —me dice Rebeka y desvió mi mirada a un grupo de niños jugando con un a

