ALLISON Desde que llegue a Italia, Massimo no me ha dejado salir, dice que soy su principessa y no sé qué tonterías más. —Buenos días princesa, el joven Massimo le manda esto —me dice la mucama dejándome unos vestidos y algunos zapatos. La boto de mi cuarto y dejo los vestidos y zapatos en el armario, yo no quería llegar para seguir encerrada, vine a Italia con un propósito y desde que llegue no tengo ninguna pista de quien es Alessandro Cavalli. —Principessa, que bueno que ya despertaste —saluda —Quiero que me acompañes a desayunar a casa de mi abuelo Bufo y solo le doy la espalda. —No seas desobediente principessa, no quiero ser malo —me dice y me rio de él ¿Me golpeara? Esta muy equivocado, ni siquiera el mafioso de Hans me amedrentaba. Si de algo estoy segura es que nunca dejar

