–Ellos son tus padres y hermano–, decir eso hizo que mi vistas se girara rápidamente. Me levante del pequeño sofá y me acerque a el –¿Hasta cuándo planeabas decírmelo?–, pregunte quedando frente su escritorio, –Ya sé, hasta que me enterara por otros medios y corriera a decirte–, comencé a alterarme, sentí como mis pupilas se extendían y detrás suyo comenzaron a emerger algunas raíces. –No fue culpa suya–, hablo la mujer que se encontraba detrás mío. –¿A no?, ¿Entonces de quién?, ¿Fue tuya acaso?–, me gire para quedar frente a ella. –Fue mía Emma–, dice el hombre que se encontraba a un costado de la mujer. –¿Por qué lo hicieron?– , pregunto girándome a él. –Para protegerte–. –¿De quién?–. –De mi padre. Si él te encontraba, te aseguro que te mataría sin pensarlo–. –Tuvimos qu

