“Buen día”, comentó Lautaro mientras se deslizaba en la silla de ruedas. “Llevaré a Emma al jardín”“, dijoBriana, mirando la hora y sabiendo que llegarían tarde si no se apresuraban. Peinó a Emma con una coleta alta y le puso su uniforme. Preparó su mochila con ayuda de Lautaro y luego subieron al vehículo. Lautaro se quedó en la puerta, observando cómo Briana se iba con Emma. Era el segundo día de la niña en el jardín y él estaba muy feliz de acompañarlas. Lautaro suspiró mientras ingresaba a la casa y después de mucho tiempo, se dirigió a la habitación de Lucía. Con cuidado, acarició el camisón que aún estaba colgado, aún conservaba su aroma. Luego, deslizó la silla de ruedas hasta llegar al tocador de Lucía, donde ella solía prepararse cada mañana. Se miró en el espejo y notó un bri

