Briana comprendió la actitud que llevaba consigo misma. Se sentía mucho más libre que antes. Después de una semana, un día se levantó llena de energía. Comenzó a limpiar con esmero, sin preocuparse demasiado por hacer ruido. Encendió la televisión con el volumen alto y empezó a cantar. Vestía un pantalón corto y una blusa de tirantes. Estaba descalza y no le importaba. Se sentía feliz y aunque no entendía por qué, le gustaba sentirse así. Eduardo no estaba en casa, estaba trabajando y ella tenía el día libre. Estaba con su abuela materna y todo iba muy bien en su relación. Briana estaba tan concentrada en sus tareas que escuchó la puerta abrirse. Al girar la cabeza, vio que era Eduardo, quien entró con curiosidad y una sonrisa en el rostro. Sin embargo, Briana continuó con sus labores dom

