“Entonces tendremos que salir, así podrás ver que puedo estar aún más guapa", dijo Briana divertida. “Yo también me pondré más guapo", comentó Eduardo. “Aunque yo ya soy guapo", murmuró. “Siempre te veo con traje, sería raro verte informal", bromeó Briana. “Tienes algo en la mejilla", comentó Eduardo, conociéndola, y estiró el brazo para quitarle una pequeña pestaña debajo de su ojo. “¿Ya salió?", preguntó Briana. “Sí, creo que tendré que soplar", respondió Eduardo. Él se acercó lentamente a su rostro. Sus labios estaban entreabiertos y tan cerca de ella que se estremeció. Cerraron los ojos y él miró sus labios, queriendo besarla en ese preciso instante, pero no podía. Sopló hasta que la pestaña salió volando, al igual que sus esperanzas de besarla. “Listo", comentó él y se alejó.

