Darla estaba ardida de furia, esta tonta siempre hacía cosas insensatas. Como se le ocurría ponerse en esas de querer acercarse estando su marido en el lugar. Además de que ella había traído a Carlota, quería que la joven refinada y de buena familia lograra dejar en ridículo a la pobretona esta. _Giovanni, no me hables de esa manera, yo sé que aún tengo un lugar en tu corazón, yo solo quería recibir un poco de consuelo ante la terrible pérdida que tuve. Mi hijo murió, lo perdí..._ decía con un hilo de voz y llorando de forma lastimera como si alguien en el lugar, además de ella, tuviera la culpa de su desgracia. Instintivamente Bianca tocó su vientre. Allí, donde la vida de Matilda seguía su curso, donde su pequeña muñequita crecía y se resguardaba, allí donde se encontraba la fuerza qu

