Capítulo 52

1434 Palabras

La sombra, como se apodaba a ese sicario, tenía la paciencia suficiente como para saber esperar el momento oportuno. Apostado en su lugar, de manera constante aguardaba el momento propicio. La cárcel le había enseñado muchas cosas, entre ellas el poder de camuflaje. En ese nefasto lugar para muchos, él aprendió un arte, su gran maestro fue camaleón, un ladrón que utilizaba el mismo método para confundir. La diferencia estaba en el rubro, mientras el otro solo robaba, jamás lastimó a nadie; este se dedicaba a matar a quien sea por dinero. Su empleadora por excelencia es la señora, como él la llama, ha perdido la cuenta de las personas que eliminó a pedido de ella. En la puerta del quirófano esperaban ansiosos cinco personas, ya que a Franco se le agregaron las cuatro mujeres. El tiempo pa

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